Una Opción Contracorriente

Cartas Vocacionales, mayo 2020.

Silvia y Gerardo, Seglares Claretianos


Querida familia Claretiana:

Deseando que la fuerza del Espíritu Santo nos impulse en este caminar y anime a otros a seguir su vocación, hoy queremos compartir nuestra experiencia y nuestro caminar como matrimonio, viviendo la llamada que nos hizo Dios unos años atrás cuando nos conocimos, a la luz de la exhortación apostólica Christus Vivit que el Papa Francisco dirige a los jóvenes desde los numerales 259-267 en donde hace referencia al amor que debe haber entre las familias y los matrimonios.


Nuestros cimientos se fueron formando en la Pastoral Juvenil Claretiana, de una comunidad en Guatemala cuando teníamos 17 y 22 años. Durante 6 años de noviazgo pudimos concretar el anhelo de sentirnos amados no solo por nuestra pareja, sino por Dios quien se manifestó en todo momento para afianzarnos y reafirmar su voluntad en nuestras vidas.


Sabiendo que el matrimonio es una vocación formada por dos personas individuales con culturas familiares distintas y además de eso están llamadas a vivir en santidad, podemos llegar a pensar “¡pero qué cosa más difícil!” o probablemente pensar “ya es suficientemente difícil tratar de vivir la santidad si soy solo uno”. Como nos dice el Papa Francisco en la Exhortación Christus Vivit No. 264, vivir la vocación del matrimonio es ser revolucionario, ir contracorriente, ser rebelde con una cultura de lo provisional. Nos podemos cuestionar si vale la pena formar una familia después de ver a nuestro alrededor tantos matrimonios que terminan fracasando, recordemos que estamos llamados a ser luz en medio de las tinieblas. El cultivo de las virtudes: oración, amor, paciencia, diálogo y servicio serán esas ayudas para encontrar la felicidad en pareja. Ayudas que han sido fundamentales en nuestro matrimonio.


Los jóvenes también podemos asumir responsabilidades, amar verdaderamente, optar por la vocación del Matrimonio. En Julio de este año cumplimos 10 años de matrimonio donde ha habido muchos momentos de felicidad y en menor cantidad momentos álgidos, pero un factor ha existido en cada uno de esos momentos: el amor de Dios nos ha acompañado, y que nos ha permitido superar y disfrutar. Para nuestros momentos de prueba, ha sido valioso también contar con nuestro esposo/a, y mejor aún que ha sido alguien que camina buscando a Cristo. Y si ha esto se agrega la iluminación divina de Dios como dice el Papa: “¡Pueden partir seguros, no se tiene miedo de nada, se puede afrontar todo juntos!”, seguro seremos capaces de lograr grandes cosas que ni siquiera nos imaginamos como una familia.


Damos gracias a Dios por el llamado que nos ha hecho y hemos podido servirle con amor como seglares claretianos desde distintos ministerios, movimientos y actividades pastorales. Lo cual también ha alimentado nuestra relación y hemos podido convertir nuestra casa en una colmena que ha recibido a la familia claretiana de distintas partes del mundo, quienes han traído alegría, crecimiento espiritual y lazos de hermandad.


Los exhortamos a buscar en oración y a través de consejería vocacional, cuál es el llamado que tiene Dios para tu vida. Si no sientes el llamado a la vocación matrimonial o religiosa, vive con alegría y con fuerza la Vocación Bautismal que es la primera y la más importante.


Un saludo fraternal.


Silvia Rodríguez y Gerardo López

Movimiento de Seglares Claretianos - Guatemala


Para aprender más sobre la Familia Claretiana - visita https://www.myclaret.org/familia-claretiana

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