Seamos jóvenes que responden al llamado de servir

Por Josué Arias


Josué está actualmente discerniendo una vocación con los Misioneros Claretianos acompañado por el Director Vocacional, P. Byron Macías CMF.


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Josué [en el centro con la cruz] con otros jóvenes en discernimiento y el P. Byron [en la camisa roja].

Reflexionando en el pasaje en el que Jesús está celebrando la Última Cena con sus discípulos, es claro que Jesús nos hace un llamado al discipulado. La Última Cena es un gesto de despedida que nos prepara el camino para el encuentro con su Iglesia, a la cual estamos llamados a servir.


Cada uno de nosotros estamos llamados a servir de una forma particular. Algunos son llamados al matrimonio, otros al sacerdocio, otros a la vida consagrada religiosa y otros a la vida laical. Todas estas vocaciones o llamados tienen como objetivo común el servicio a los demás.


Hoy me gustaría resaltar el llamado a servir a través de la vida religiosa. El Evangelio de Mateo nos recuerda que la cosecha es mucha y los trabajadores, pocos (Mt 9, 32-38). En la Iglesia hay mucha sed y hambre de justicia, de paz y de amor. Dios necesita jóvenes dispuestos a servir y llevar al cumplimiento su obra de salvación. Dios llama a hombres y mujeres, a cada uno por su nombre, para ofrecerse y entregar sus vidas de una forma muy especial, al servicio de su Iglesia.


No somos nosotros los que elegimos a Dios en la vida religiosa, sino que respondemos al llamado que él nos hace. Es Dios mismo quien nos elige, pero no lo hace como en un concurso donde se elige al ganador, sino más bien, Dios inquieta nuestro corazón en el encuentro con los demás. Es decir, a través de algún pasaje bíblico, de alguna persona que se te acerca y te pregunta o te dice algo, en algún evento o situación familiar, en conversaciones entre amigos o a través de algún ministerio. Lo importante es saber escuchar para que nuestra respuesta pueda ser generosa.


Es importante que le comuniques a un sacerdote tu inquietud. Él es la persona ideal para ayudarte a descubrir tu vocación. La participación en algún ministerio de la Iglesia también te ayudará a despertar en ti el deseo de servir con alegría, con amor y entrega a los demás. Y, por último, recibir a Jesús en el sacramento de la Eucaristía es fundamental para descubrir el llamado que Dios tiene para ti. Jesús cenó con sus apóstoles en la Última Cena para recordarles que no estarían solos. El se hace pequeño en un pedacito de pan y un poco de vino para acompañarnos y alimentarnos en el camino hacia el descubrimiento de nuestra vocación.


Los directores vocacionales, el P. Byron y el P. Rubi están listos para acompañarte en tu discernimiento y ayudarte a encontrar en un director espiritual si no tienes. ¡Ponte en contacto con ellos hoy!


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