La vida y vocación de "Dom Pedro"

Updated: Sep 14


El Obispo Pedro Casaldàliga CMF falleció hoy, 8 de agosto de 2020, a la edad de 92 años.


Tú, Señor, que has concedido a nuestro hermano Pedro el don de seguir a Cristo en comunión de vida y de proclamar el Evangelio, como Hijo del Inmaculado Corazón de María, permítele ahora participar de tu gloria sin fin, en comunión con María y todos los santos que nos han precedido en el signo de la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

A continuación, se encuentra un documento escrito por nuestro Director Vocacional, el P. Sahaya Rubiston, CMF sobre la vocación y la vida ejemplar del Obispo Casaldàliga “Dom Pedro”. You can read it in English here.

A principios de diciembre de 2013, Dom Pedro Casaldàliga, de 84 años, que padecía la enfermedad de Parkinson, se vio obligado a huir de su casa debido a las amenazas de muerte de los propietarios de tierras. ¿Quién es Dom Pedro Casaldàliga y por qué recibió amenazas de muerte a los 84 años? Dom Pedro Casaldàliga es un obispo jubilado de São Félix, un área enorme de 150,000 kilómetros cuadrados en el estado de Mato Grosso, Brasil. São Félix es uno de los lugares más remotos del vasto interior de Brasil. Como obispo de São Félix, él luchó contra la injusticia cometida contra los indígenas y campesinos pobres por parte de los terratenientes, empresas privadas y funcionarios del gobierno. La lucha contra las injusticias en Mato Grosso nunca fue un camino agradable; sin embargo, Casaldàliga hizo que la tierra fuera un mejor lugar para vivir en paz.



Signo de contradicción


Nació en una familia católica y ganadera cerca de las orillas del río Llobregat en la región catalana de España en 1928. En 1936, cuando Casaldàliga tenía 8 años, su tío Luis, un sacerdote, y dos de sus compañeros fueron asesinados por el bando republicano "los rojos" durante la guerra civil española (1936-1939). Esta guerra le mostró algo del lado heroico del cristianismo. Impresionado por su martirio y amor a Cristo, Casaldàliga se incorporó a la Congregación Claretiana. Estaba muy interesado en la prensa, la radio y el cine y siempre quiso ser escritor. Después de los años adecuados de preparación y discernimiento, se convirtió en sacerdote en 1952 en Barcelona, España.


Mientras estaba en Barcelona, fue nombrado por el superior a establecer el movimiento de Cursillos de Cristiandad en África. Cursillos de Cristiandad es un movimiento apostólico de la Iglesia Católica establecido en España por un grupo de laicos en 1944 para formar a laicos cristianos como líderes y evangelizadores eficaces. Cuando fue a África a construir el movimiento de Cursillos, fue testigo de una Iglesia distinta: pobre y colonizada. Esta experiencia le dio una perspectiva distinta de la Iglesia.


Ahora, su experiencia en Cursillos intensificó su pasión por la igualdad y la justicia. Posteriormente, fue nombrado como director de la publicación cordimariana El Iris de Paz en Madrid. Inspirado por los documentos del Concilio Vaticano II, atacaba las fuerzas sin sentido de la tradición en la Iglesia Católica. En consecuencia, fue despedido del cargo por un artículo en el que mencionaba algunas de las declaraciones sociales de los obispos españoles como “una declaración decepcionante”. Afirma que no encuentra ninguna culpa en ser un signo de contradicción, porque Jesús fue un signo de contradicción en que nunca ratificó ninguna estructura opresiva.


Tras las huellas de San Antonio María Claret


En 1968, se le pidió a Casaldàliga que fuera a Brasil para atendar a la parte desatendida del norte del Mato Grosso durante cuatro años. Aceptó felizmente el nombramiento, ya que siempre quiso ser misionero.


Mato Grosso era una tierra de injusticia, pobreza, analfabetismo y explotación. En el momento de la colonización en el siglo XVIII, los portugueses empujaron a algunos de los indígenas a establecerse en Mato Grosso. Cuando la tierra en Mato Grosso se vendió a empresas privadas durante la década de 1960, las empresas privadas empujaron a los indígenas a las vastas tierras baldías del este de Mato Grosso.


Además, había un control injusto de la tierra, ya que toda la tierra agrícola era propiedad de los terratenientes. Los campesinos, que trabajaban en las tierras agrícolas de Mato Grosso, eran migrantes de otras partes del país. No había médico, ni correo postal, ni electricidad, ni teléfono, ni educación. Personas morían por varias enfermedades. Los funcionarios del gobierno no hicieron ninguna verificación para asegurarse de que se cumplieran las leyes laborales. Muchos miles habían sido matados y la policía normalmente estaba del lado de los explotadores.


Habiendo pasado dos años en la tierra de Mato Grosso, Casaldàliga escribió un informe en 1970 titulado 'Feudalismo y esclavitud en el norte de Mato Grosso', en el que habla de todas las injusticias cometidas contra indígenas y campesinos por terratenientes, empresas privadas y funcionarios gubernamentales. Envió este informe a las máximas autoridades gubernamentales y al presidente del consejo nacional de obispos. Como resultado, los terratenientes le advirtieron que no debería ocuparse de estas cosas, sino que debería preocuparse por la espiritualidad de la gente. Su voz por la justicia y la igualdad creó un conflicto con los terratenientes. Al contrario, se ganó la confianza del pueblo; Mato Grosso lo aceptó como líder. Desde entonces, se convirtió en un símbolo de esperanza para los oprimidos.


Obispo del pueblo


El 23 de octubre de 1971 Casaldàliga fue ordenado obispo de São Félix y durante su homilía expresó con más firmeza su opción por los pobres y oprimidos. Como obispo, Casaldàliga fue una voz para varios pueblos que enfrentaban injusticias, pidiendo establecer una sociedad justa. Serra Nova fue uno de ellos. Era un pueblo recién creado poblado por la gente indígena. La Compañía Bordon quería hacer un camino a través del asentamiento de pueblos indígenas con el propósito de sus negocios.


Cuando Casaldàliga fue a reunirse con el director de la Compañía Bordon para explicarle cómo la empresa violaba las reglas del país con respecto a la tierra en Serra Nova, le impidieron hablar sobre el tema de la tierra. Mientras tanto, la Compañía Bordon decidió despejar el bosque en Serra Nova, cortando de raíz todas las esperanzas de la gente de este pueblo. Además, la Compañía Bordon amenazaba matar a Casaldàliga. Independientemente de las amenazas, continuó luchando por ellas y convivió con la comunidad de Serra Nova. Él recogía arroz con ellos, los acompañaba por los caminos, se reunía con las familias del pueblo y, lo más importante, celebraba la eucarística con ellos. Su solidaridad con la gente aumentó su esperanza y confianza en que no serían expulsados de sus terrenos.


Finalmente, con la ayuda del Consejo Episcopal de la Región Centro-Oeste, la Reserva Nacional Indígena y el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria, la Compañía Bordon fue expulsada de Serra Nova.


Somos la Iglesia


Casaldàliga consideraba que la comunidad debe ser dirigida por miembros de la comunidad y les permitía actuar por sí mismos. Hizo hincapié en que “no puedo creer en estos nuevos diálogos, llevados a cabo por terceros en la cima de la pirámide ... la gente, que debería ser lo primero, no tiene un lugar ni una voz en el diálogo”.


Por eso, Casaldàliga, el obispo de São Félix, estableció las comunidades de base, que nacieron del pueblo. La comunidad elegía a los miembros de las comunidades de base, a quienes la comunidad consideraba eficientes y efectivos para guiar a la comunidad. Por lo tanto, las comunidades de base eran entidades independientes separadas de la Iglesia. Hizo que esas comunidades de base fueran comunidades independientes, democráticas y realmente participativas.


Las comunidades de base eran parte del organismo de toma de decisiones de la diócesis. Dado que el gobierno estaba al tanto de las comunidades de base, las cuales concientizaban e incitaban correctamente a la gente a organizarse, el gobierno comenzó a abordar sus preocupaciones. Así, Casaldàliga transformó a la gente ordinaria en líderes de la comunidad.


La verdad os hará libres


Casaldàliga recibió críticas y presiones de la élite de Brasil (terratenientes, funcionarios gubernamentales) y la Iglesia Católica. La élite de Brasil quería expulsar a Casaldàliga del país porque era una gran amenaza para sus negocios en tierras de Mato Grosso. Por otro lado, la Iglesia Católica no estaba contenta con él, porque la Iglesia sintió que algunas de sus expresiones no estaban en congruencia con las doctrinas y enseñanzas de la Iglesia Católica.


Los que protestaron bajo Casaldàliga fueron torturados, humillados, arrestados y asesinados. Todas estas atrocidades fueron realizadas exclusivamente por los terratenientes para expulsar a Casaldàliga del país. Entonces, si Casaldàliga se fuera de vacaciones a España, no podría volver a Brasil. Por lo tanto, nunca volvió a España. Al respecto, afirmó: “esta es mi tierra en la Tierra. Este es mi pueblo. Por ella, con él, caminaré hacia la Patria”.


Como era de esperar, los medios de comunicación, que eran propiedad de los terratenientes, se utilizaron vigorosamente para hacer campaña contra Casaldàliga. Edgardo Erichsen, director de la poderosa red de radio y televisión Globo, estrechamente asociado con los terratenientes, realizó un violento ataque a Casaldàliga con las siguientes palabras: “Parece que el obispo ha cambiado su crucifijo y rosario por la hoz y el martillo, su libro de oraciones por el pensamiento de Mao Tse-tung, su piedad sacerdotal por la violencia y que sólo espera el momento oportuno para cambiar su sotana por un uniforme de guerrillero".


Dom Sigaud, arzobispo de Diamantina, acusó a Casaldàliga con veintitrés denuncias. Algunas de las acusaciones fueron que era comunista, responsable de la violencia en Mato Grosso, irrespetuoso de las enseñanzas del Sumo Pontífice y desdeñoso de los programas sociales del gobierno. Posteriormente, en 1998 fue citado al Vaticano para un interrogatorio por el entonces cardenal Joseph Ratzinger (Papa Emérito de la Iglesia Católica) y no se le encontró culpable de sus enseñanzas y expresiones.


En medio de todas estas críticas y desafíos, Casaldàliga se mantuvo optimista. Dijo que no estaba en contra de la Iglesia, pero que estaba decepcionado con la actitud de la Iglesia hacia los problemas sociopolíticos de Brasil. Cuando se le preguntó sobre las acusaciones de Dom Sigaud, Casaldàliga dijo: “Personalmente no tengo nada en contra de Dom Sigaud… Incluso creo que está actuando con sincera buena voluntad y que está siguiendo los dictados de su conciencia. Por eso no voy a entablar polémicas con él. Deseo responder al documento presentado a la opinión pública solo porque es un conglomerado sesgado de textos mutilados que no expresan mis pensamientos ni mi actitud”.


Conclusión:


El 27 de enero de 2013, se eliminaron todas las invasiones y ocupaciones ilegales de tierras por parte de los terratenientes; ahora los indígenas pueden regresar a su propia tierra que fueron expulsados en 1966. Esta es la razón por la que los terratenientes querían matarlo incluso a la edad de 84 años. En una entrevista reciente, dijo: "Nunca aceptaré este sistema que está convirtiendo a la humanidad en una mercancía para comprar y vender". El Obispo Casaldàliga fue un hombre de esperanza. Dijo que, si perdemos la esperanza en nuestra lucha contra la injusticia, lo hemos perdido todo.


¿Te sientes llamado a luchar por la justicia a favor de los pobres como misionero claretiano? A nuestro director vocacional le encantaría acompañarte en tu discernimiento. Ponte en contacto con él hoy.